Los colegiales de Chamartín en la categoría Bronce del balonmano

El balonmano español está reconocido a nivel mundial. Hemos aprendido mucho de balonmano durante décadas y ahora estamos obligados a transmitir ese conocimiento y conseguir que este noble deporte sea valorado, genere espectáculo, entusiasme…

Corazonistas – Fase de ascenso

¿Pero dónde empezó ese aprendizaje? Supongo que muchos de los que leéis esto tendréis vuestra propia historia al respecto. Pero permitirme contaros la nuestra, la de Coras.

Estudié en un colegio en el que los frailes nos enseñaron un deporte muy físico, contundente. Un deporte que exige correr, coordinar manos y piernas, lateralidad, salto, velocidad, potencia… pero también método, táctica y técnica. Para aquellos “entrenadores” que nos iniciaron en este deporte era su día a día: les gustaba formar personas en toda su dimensión y el deporte, en este caso balonmano, les permitía potenciar valores (compromiso, superación, compañerismo, generosidad, esfuerzo) que no eran tan palpables desde los libros.

Ahí empezó la pasión por este deporte. Igual que a mí, había enganchado a otros compañeros de clase. Cada vez atraía más… Descubrimos que no éramos los únicos “motivados”; que ya teníamos por delante a “los mayores” que competían a otro nivel. Nos encantaba verlos jugar y que el fraile te contase entre las trastadas que hacían en clase y esos lanzamientos de cadera, muchas historias vividas en los campos de la Comunidad de Madrid. Yo dejé de jugar, pero el balonmano en el colegio seguía vivo gracias a todos esos alumnos que competían año tras año por los patios de colegios y algunos (pocos) pabellones cubiertos.

Y es que estos chicos cada vez jugaban mejor… Fueron aprendiendo con muchos grandes “maestros”. Llegaron a competir, con Manolo Falkowski al frente, en la categoría top del balonmano de la Comunidad de Madrid. Eran los chicos del colegio de Alfonso XIII, los Corazonistas, los que junto a otros colegios (Recuerdo, Maravillas, SAFA, Menesianos o Valdeluz, y algunos más) movían el balonmano por Madrid y ponían en apuros a clubes con más capacidad de captación que la nuestra. Y es que era un deporte de colegio, sin complejos, divertido y noble. Por eso seguía enganchando a los alumnos, a los “Coras”.

Con mucho esfuerzo, salvando momentos complicados, seguimos avanzando. Éramos humildes en nuestras expectativas, pero nadie nos prohibía soñar… Y empezamos a componer nuestro sueño… Teníamos cantera con buenos jugadores Coras. Contábamos con un incombustible “fraile captador” que fichaba en los recreos a todo aquel (o aquella, porque también nos atrevimos con las chicas) que quería probar “eso del balonmano”. Y, lo más importante, teníamos esa “patología” del espíritu Coras que es capaz de contagiar a los que se acercan al patio de este colegio, que está siempre abierto, y convertirle en un “coras” más en un par de “sesiones de entrenamiento” …

Y así, hace unos pocos años, empezamos a preparar nuestro sueño. Después de varias temporadas en Segunda Territorial, incorporando a “colegiales recién salidos del nido” y con el saber hacer de aquellos que mantenían Corazonistas compitiendo año tras año, conseguimos el ascenso a Primera Territorial. Prácticamente el equipo estaba formado por antiguos alumnos del colegio, los chicos del barrio de Chamartín que jugaban a balonmano en el cole.

Y ese año nos tocó volver a soñar… Sin una derrota en los 10 primeros partidos… ¿cómo? ¡A ver si al final…! Habíamos conseguido retornar a otros Coras que estaban jugando en otros equipos y los chicos de Chamartín empezaban a ser “complicados” en el 40×20… Nos vimos capaces de conseguirlo… y lo conseguimos: después de muchos años Corazonistas volvía a Segunda Nacional. ¡Toma ya! Algunos retomaban una categoría en la que compitieron siendo más jovencitos y otros se estrenaban en el máximo nivel territorial.

Además, teníamos otros muchos jugadores con capacidad para competir… Mientras el equipo de Segunda Nacional peleaba su permanencia, los chicos de Segunda Territorial apuntaban maneras y conseguían otro ascenso a Primera Territorial. Y seguíamos “produciendo” más jugadores…

Esta temporada nos teníamos que reinventar. Adaptarnos a trabajar todos juntos, compitiendo en función de nuestras capacidades y disponibilidad. Era un cambio, un gran cambio, pero era parte de nuestro sueño: un modelo Coras inconfundible y propio.

Con cierto “pánico escénico” afrontábamos la temporada. Objetivos humildes: consolidar el modelo. En ese momento, en el sueño, no cabía nada más. Pero en la categoría de Segunda Nacional se empezaba a demostrar que el trabajo de pretemporada, de cada semana y la unidad del grupo estaba dando buenos resultados… ¿y por qué no volver a soñar? Y subimos el nivel de nuestras expectativas consiguiendo una de las plazas para la fase de ascenso a la categoría bronce del balonmano español. ¿Era posible? Sí, lo era. Los chicos del barrio de Chamartín iban a poner el nombre del colegio Corazonistas de Madrid en una fase de ascenso. Tocaba esperar la designación de la sede, pero para los Coras ya era otro sueño convertido en realidad.

Grupo D. Banyoles (Gerona). ¡No puede ser! ¿Tan lejos? En dos semanas había que preparar la “peregrinación” de 20 jugadores y sus oficiales. Sacrificio económico adicional (nos autofinanciamos la mayor parte del presupuesto de la temporada) para todos y cada uno de los integrantes de este grupo…, pero merecía la pena.

Viernes 10 de mayo. A las 07:00 empezaba la aventura de Coras. Íbamos a disfrutar; nuestro premio era haber convertido el sueño en realidad. Sin embargo, queríamos competir. Todo estaba en nuestras manos…

Viernes 18:00. Enfrente otro colegio, Agustinos de Alicante. Respetados por su apuesta por el balonmano, por su historial de cantera, por su equipo en Plata…, y también son cole ¿por qué no? Jugamos y concluimos el partido en “tablas” … ¡Bravo! Intensidad y espíritu Coras hasta el minuto 61… y volvimos a ponernos a soñar…

Sábado 18:30. Nos reciben con bengalas. Una grada rebosante que anima continuamente a su equipo y respeta educadamente a los colegiales de Madrid. Intensidad, inteligencia y “sangre fría” permiten llegar al final con una victoria… (sigamos en el sueño, no despertemos… disfrutemos…).

Domingo 10:30. Primera parte desconcertante… ¿poco dormir, fatiga muscular…? Dos mensajes claves a la defensa y uno para el ataque y los “coras” se llevan la victoria… ¡SOMOS DE PRIMERA! Habría que esperar si primeros o segundos, pero ¡SOMOS DE PRIMERA! Los chicos de Chamartín, los colegiales, los Coras, habían conseguido entrar en la categoría Bronce del balonmano español. ¡Sueño cumplido…!

Y todo esto sustentado sobre 300 licencias de chicos y chicas que juegan a balonmano en el colegio. Con unos entrenadores que transmiten lo que “mamaron” allí cuando eran pequeños, adaptándose a las nuevas tendencias del balonmano moderno. Con un “fraile” que vive intensamente cada entrenamiento y cada partido y transmite esa pasión en el patio. Con la prudencia y humildad del “fraile de siempre”, pero con la ilusión y coraje del mayor de los luchadores. Y, sobre todo, con unos padres convencidos de que el balonmano en Corazonistas es algo más que unas “extraescolares” y que alientan y apoyan a sus hijos educándoles en el esfuerzo y el compromiso.

Los Corazonistas, los chicos de Chamartín, han llegado alto. Ahora nos toca encajar este nuevo reto; adaptar recursos económicos, logísticos y organizativos. Y aunque sabemos lo que somos, conocemos nuestras capacidades y lo que priorizamos, vamos a vivir este sueño…

#SIEMPREFUERTES

¡AUPA CORAS!

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